La mayor parte de nuestros polluelos son criados a mano, salvo algunas excepciones, que son criados por sus padres.

Como es de suponer, es un proceso largo y trabajoso, pero una vez desarrollado es gratificante.

Normalmente comenzamos la crianza a mano de los polluelos a los 20 días de edad de los mismos, salvo los que haya que incubar artificialmente, en los cuales la crianza empezaría a las pocas horas del nacimiento del pollo.

Los polluelos permanecen en contenedores adaptados a su tamaño dentro de las nacederas, reguladas temperatura y humedad correspondientes para ellos según su edad.

Para alimentarlos, la técnica que preferimos utilizar es la SONDA, por su rapidez y limpieza. Con ella evitamos que el polluelo pueda tener un problema de aspiración de la papilla al pulmón, puesto que la sonda va directa al buche.

Para compensar la rapidez en su alimentación y no perder sociabilización del polluelo, luego siempre dedicamos un rato para el juego y las atenciones.

Dependiendo de la especie y de la edad, se les va suministrando alimento fresco, pienso y agua, al mismo tiempo que se reducen en cantidad y número las tomas de papilla diaria, pudiéndose alargar la nocturna hasta que el pollo no la necesite, y la pida aunque sólo sea por sentirse atendido.